Soul Eater1.- SoulxMaka"Dentro de una pelea contra un Kishin cualquiera (bueno, no cualquiera en realidad...), Maka recibe un impacto que, meses mas adelante, notará que es letal. A pesar de saberlo desde que fue atacada, se lo oculta a todo el mundo, incluso a su compañero Soul. Pasa el tiempo, y la técnico aguanta las consecuencias que la pelea le dejó (las cuales van aumentando paulatinamete), hasta que, en medio de una clase, cae desmayada. Soul, preocupado, la lleva a la enfermería: Maka está mucho mas palida que lo normal, y pareciera que no ha comido mucho en esos días, su cara pareciera estar recogida. Es revisada por Stein, el cual le dice los resutados a la guadaña: es una enfermedad que nunca había visto, por lo que remedio no tiene, y más encima, por el avance que está teniendo en el cuerpo de Maka, ésta es terminal, le queda solo un mes de vida...
Indignado, pero sobre todo muy dolido y acongojado, va hacia la camilla de Maka, encontrándola despierta, sentada, y mirando a través de la ventana de la izquierda. Con solo observar la mirada de su técnico lo comprende: ella lo sabía, y aun así no confió lo suficientemente en él como para decirle lo que le pasaba. Maka, también conociendo a Soul, y notando su mirada, se da cuenta de que, efectivamente, lo que posee en su cuerpo, la terminará matando."
- ¿Cuánto tiempo me queda? -preguntó Maka, descifrando en los ojos de Soul el veredicto que le dijo Stein, sin haber sabido cual era. Era imposible ocultar las cosas ahora...
- Por qué no me lo dijiste... -atinó a decir, con su cabello cubriendo sus ojos.
- Ya veo... es poco... -siguió mirando hacia afuera, sin evitar que una lágrima cayera por su mejilla.
- ¡¡Por qué demonios no me lo dijiste!! -apretó sus puños con mucha fuerza, y por primera vez, se atrevió a mirar a Maka a los ojos.
La técnico sintió aquella mirada, por lo que levantó la suya también, y un escalofrío recorrió su espalda. Lo que menos tenía Soul en sus ojos era enojo; aquellas pozas rojizas mostraban miedo, dolor, tristeza...
De tanta conmoción, sus ojos se aguaron, y así los desvió de los de Soul, moridiéndose el labio inferior por todo el remolino de emociones que estaba surgiendo en su alma.
Pasó un rato, y su mirada volvió a desplazarse, esta vez a su mano derecha: Soul la tenía entre las suyas, las cuales temblaban; leve, pero notorio.
- Soul... -dijo con voz apenada.
- ¡¡No me hables en ese tono!! -gritó con fuerza.
Estaba colapsando, lo sabía, por lo que, encolerizado de no poder controlar sus emociones, salió rápidamente de la habitación, y ya afuera, se largó a correr por los pasillos del Shibusen; con ira, pero sobre todo, con dolor... Nuevamente no había podido proteger a quien más queria en este mundo...
Maka simplemente vio como Soul salía. Ya cuando se había ido, agachó la mirada, dejando esta vez que sus lágrimas fluyeran sin pudor alguno. Apretó las sábanas con fuerza.
- Lo siento... lo siento tanto Soul...
Ooh, tengo que irme T^T, pero me gusto como está quedando esto =D, asi que le pondre mucho empeño ^^
EDIT
Ya, escribiré un poco mas :B
Con esa discusión, ambos entendieron de que Maka poseía solo un mes de vida más. Soul estaba muy confundido, aún no asmilaba que en un mes su técnico ya no iba a estar con él. Así fue como descubrió de que lo que sentía, no solo era el protegerla como su arma, sino que era algo mucho más profundo. A pesar de lo pasado, cuando dieron a Maka de alta (al día siguiente), le pidió las disculpas que merecía, y ella solo le sonrió, pero aquella sonrisa nunca la había visto, era una sonrisa que solo conservaba para él.
Pasaron los días para ambos, el Shibusen ya estaba enterado, y aún así Maka seguía su vida normalmente, iba a la escuela, estudiaba todo lo que pudiera, leía sin parar, y pegaba todos los Maka-Chop que fueran necesarios.
Era la tarde del cuarto día del anuncio de la desgracia, en la cual, era el turno de Soul para cocinar. Salió a comprar las cosas necesarias, y a la vuelta, meciendo levemente la bolsa con los alimentos, se puso a reflexionar. Ya habían pasado cuatro días, cuatro días menos para la vida de Maka. Desde la discusión en la enfermería no podía hablarle, con suerte podía mirarla. El simple pensar de que cada día, cada minuto, cada segundo, era menos tiempo para Maka, más tiempo que la enfermedad le quitaba para llevarla hasta la muerte... no podía soportarlo, mucho menos creérselo. ¿Como decirle todo aquello que sentía? ¿Como demostrarle que hasta él estaba más complicado que ella? Sonrió de medio lado: ella ni siquiera le había dicho que estaba enferma, y él se estaba complicando la vida por querer decirle aquello que le acongojaba.
Abrió la puerta de su hogar, caminó en dirección a la cocina, y en el trayecto, notó a Maka como siempre estaba a esas horas: sentada en el sofá leyendo. La observó por un momento; seguía con su vida como si no supiera que cada segundo se convertía en mortal. Maka, por su parte, no ignoró la mirada que su compañero le dedicaba.
- ¿Pasa algo Soul?
Al escuchar su voz, la guadaña se despaviló. Ahí estaban los ojos de Maka, tan inocentes, como si nada estuviese pasando, acompañados de una semi-sonrisa. No podía perderla, no podía dejar que ella se fuera de una forma tan sucia. El solo mirarla, el estar con ella, peleando conjuntamente y protegiéndola como el arma que era. El destino no podía jugarle de manera tan maldita... Tenía que decírselo ahora o nunca...
Pero en vez de hablarle, solo atinó a tirar la bolsa que poseía en sus manos y abrazarla.
Sentía su calor, nunca lo había sentido con la intensidad que ahora lo hacía. Quería fusionarse con ella, tan perfectamente como lo hacían en la Resonancia de Almas, y no soltarla nunca más, dejarla en su ser.
Se había sentado al lado de Maka, por lo que recostó a esta tímida y levemente sobre su pecho. La apretó aun más de la cintura, y esta vez, sus brazos temblaban levemente. No quería ni decirle cosas ni besarla; simplemente sentir aquel calor tan rencorfontante bajo sus brazos, y transmitirle de vuelta todas aquellas emociones que poseía su alma. Quería protegerla para siempre, que nadie se la llevara.
La técnico, al sentir como Soul la aprisionaba, no reaccionó por bastante rato. Sentía sus brazos rodear su cuerpo, y su corazón le latía a mil por hora, junto con el rubor de sus mejillas. Sin mirarlo a los ojos, solo por el contacto que estaban realizando, entendió los sentimientos de su compañero, tan nítidos como cuando estaban en Resonancia: aquel miedo que ya había visto reflejado en sus ojos cuando estaba en la enfermería, sus brazos temblando lo confirmaron. Fue ahí cuando se le rompió el alma, y estalló. Sus sentimientos, sus dismulos por aparentar normalidad, todo se fue por la borda. Su mano apretó la polera del pecho de su compañero.
- Perdóname... -su voz se quebró- Perdóname Soul...
Este simplemente puso una mano torpe en su cabeza, intentando acariciarla, acción que logró que Maka dilatara sus ojos, y sacudiera sus hombros en sollozos y lágrimas que se repetirían por toda esa tarde que quedaba, mientras soltaba miles de "lo siento".
Soul volvió a abrazarle con fuerza, y Maka correspondió. Sabían que lo único que necesitaban era estar en los brazos del contrario, fundiéndose lo más que pudieran en un firme abrazo. Porque tenían que aceptarlo, tenían que asumir de que se iban a separar, para siempre...
Soul la abrazaba y consolaba con cariños tenues, y Maka lloraba en su pecho dando rienda suelta a todo aquello que guardó por meses. Así, ambos olvidaron la cena, y se quedaron dormidos recostados en el sofá, abrazados mutuamente.
Fueron los primeros tímidos indicios de lo que realmente sentían el uno por el otro.