Bienvenido seas a este blog ^^, donde escribiré los "resúmenes" de las historias que creo en mi mente. Paséate por el índice para dirigirte a la categoría que quieras leer, o si no, esto te será una rotunda confusión xD. También el primer post del blog tendrá las actualizaciones que he hecho, por lo que podrás ver las ideas más recientes que estoy creando x3
¡Simplemente disfruta! ^^

domingo, 24 de mayo de 2009

Semi-originales

1.- GravitationxT.M.Revolution: S.M.Revolution

A pesar de lo que tenia establecido, y para actualizar aca, decidi "mudar" mi gran historia, aquella que lejos, ha sido una de las que he escrito con toda la alma y pasion que puedo poseer. Aqui, mi obra maestra...
"Summary: Después de la muerte de Yuki, el Shuichi que todos conocían se ha esfumado por completo, quedando simplemente los trozos de un alma de cristal quebrada en mil pedazos. Sin embargo, la llegada de una peculiar chica puede cambiar aquel rumbo de oscuridad que había decidido tomar. ¿Formemos una nueva banda? ¡Seamos S.M.Revolution!"

S.M.Revolution

Capitulo I: Prólogo

“La reunión con su editora realmente había sido bastante larga, pero sobre todo, muy tediosa, ¡mas encima llamarlo a esas alturas de la noche por un estúpido traspapelado de hojas! Era para matar a alguien, ¿no?...

Siguió caminando por la acera, había peleado con Shuichi en la mañana, y era primera vez que le remordía tanto la conciencia el haberlo hecho: su pelirosa no se merecía el trato que le había dado, ni el tono de voz que usó, ni los insultos que seguro le arrojó. Ya iban casi dos años de firme relación, dos años en que aguantó sus niñerías y sus casi desastres, dos años realmente maravillosos para su vida; porque aunque él no lo exteriorizara, sabía dentro de sí mismo que Shuichi era su ya nueva razón para vivir; era su hermoso koibito que no pensaba dejar por nada en el mundo, el cual protegería y amaría hasta el fin del mundo...ja, lo que le hacía sentir el maldito enano.

Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no cayó en la cuenta de que sus pasos lo llevaron a una dirección completamente equivocada en relación a su destino original, llegando al punto de no saber muy bien dónde estaba. Reaccionó al fin, y miró su entorno de forma más detallada: un callejón algo extraño y medio sucio, con paredes gastadas y rayadas, y algunos envoltorios de comida, como suele haber algunas veces en las orillas de las veredas. Rápidamente empezó a salir de ahí.

- Vaya vaya, tenemos visita -resonó una voz atrás suyo.

Se dio vuelta para ver al portador de la voz, y ¡oh, sorpresa! Se topó no solo con una, sino que con cuatro personas, que lo miraban de forma bastante atrevida. Todos con ropajes gastados y mugrientos, caras sucias y llenas de cicatrices, incluyendo brazos. Definitivamente había sido un mal día, se había topado con un grupo de pandilleros...

- ¡Pero mira qué suerte hemos tenido! -dijo uno de ellos más alto que Yuki, acercándosele rápidamente y tomándolo del mentón bruscamente- Si es un rubio de hermosos ojos dorados...

- Suéltame imbécil -se zafó rápidamente del agarre, retrocediendo unos pasos.

- ¿Rubio de ojos dorado dices? -dijo otro de atrás, bastante macizo y moreno, caminando hacia el frente y mirando mejor al escritor- ¡Pero si es Yuki Eiri, el escritor de novelas!

- ¡Oh sí! -contestó un tercero, casi igual de alto que el primero, pero más pálido- ¡Qué suerte la del día de hoy! Quería tirármelo hace tanto tiempo...

- “Que asco de gente...y qué embrollo en el cual me metí...” pensó Yuki, pero el solo hecho de pensar esa frase le costó caro, muy caro..., ya que había sido rodeado por los cuatro, reduciendo las posibilidades de escapar ileso.

- Ni pienses que escaparás de aquí tan fácil, Eiri-kun... -soltó descaradamente el más alto.

- Apártense... -dijo en tono amenazante.

- ¡Claro que no!

El macizo tomó a Yuki por los brazos inmovilizándolo, éste intentó zafarse lo mayor que pudo, pero un puñetazo por parte del chico alto lo dejó anonadado unos instantes.

- Quédate calmadito Eiri-kun, así nos lo haces más fácil -y tomándole la cara, lamió la sangre de la mejilla que acababa de herir.

El rubio, al recibir tal ofensa, dirigió su puño hacia el estómago de su agresor, recibiendo por su osadía otro puñetazo, cortesía del chico pálido.

Así fue como una larga pelea dio inicio, la cual Yuki lamentablemente estaba perdiendo poco a poco; ¿alguien puede sobrevivir en una situación así solo contra cuatro casi mastodontes más? Algo le decía que no todo terminaría tan fácil...Ya su cuerpo pasado un rato estaba jadeando abundantemente, decorado en cierta forma por moretones en brazos y cara, y siendo despojado a la vez de sus fuerzas.

- Demonios, ya se ha estropeado de tanto golpe que le hemos dado... -volvió a decir el más alto de los cuatro, tomándolo de la solapa.

- Deberíamos buscar a otro por ahí -soltó el desconocido cuarto miembro, de estatura baja pero con una cara que demostraba ser el más “experto” entre los demás.

- ¿Tú no tienes un noviecito? -se acercó el macizo al rubio- Podríamos tomarlo a él...

-¡Sí! -agregó el pálido- Tiene una cara bastante apetecible e ingenua, la cual me encantaría ver cerca de ciertas partes...

Mientras todo el grupo reía por la broma que había realizado uno de sus integrantes, a Yuki le hervía la sangre; que su cuerpo y alma pasaran por todo lo que quisieran, pero nadie, absolutamente nadie tocaba a Shuichi, a su Shuichi.

Un odio profundo invadió sus ojos, y en un ataque de ira total, tomó al que se atrevió hacer pasar a su koibito por algo que no era, y con fuerzas que antes no poseía lo lanzó al suelo, empezándole a propinar golpes sin detenerse en algún momento.

Su contrincante, al estar perdiendo de forma casi patética contra Yuki, comenzó a ponerse paranoico, hasta que llegó a un punto donde tuvo un colapso total, sacando de su bolsillo algo y haciéndolo pasar sobre el vientre del rubio.

Dolor, sangre...

Sin darse cuenta, había sido completamente herido en la parte abdominal; parecía un corte tan profundo, que sentía que sus vísceras saldrían en cualquier momento hacia el exterior. El otro chico reaccionó, y al darse cuenta del delito que había cometido, se alejó notoriamente del que había lastimado, junto con los demás de su pandilla.

Y así fue como todo había terminado, los agresores escapando del telón como cobardes que suelen ser, y el malherido agonizando en el suelo.

A duras penas logró levantarse; apenas lo hizo, apoyó una mano en la pared, y con la otra, tapó su abdomen, esperando no tener una sorpresa en el largo camino que le tocaba recorrer. Empezó a caminar arrastrando los pies, el cuerpo no le daba ni para levantarlos. Ya avanzado unos pasos, su frustración alcanzó niveles inimaginables cuando se dio cuenta de que estaba ubicado cerca de donde vivía: si hubiera estado lejos de allí, la paliza que le dieron sería comprensible por estar en zonas que desconocía; pero al estar en un cuadrante que debería conocer por más de dos años, sentía un fracaso total. También a lo mucho que le temía, era al llegar en ese estado al departamento, no quería ver la reacción de su pelirosa...

Y hablando de Shuichi, éste esperaba impaciente la llegada de Yuki: como siempre pasaba, sentía total culpa por el lío que habían creado en la mañana. Ya en NG se encontraba completamente afligido (ganándose a lo menos diez amenazas de K con su mágnum), por ende, al volver a su hogar y no ver al escritor dentro sintió como su corazón se rompía de a poco en pedazos. ¿Tanto se había enojado con él como para no hacerle encuentro en la tarde? Con esa pregunta en la mente se dedicó a esperar, esperar, y esperar...

Ya la noche había caído completamente, eran alrededor de las 22:30, y el pelirosa aún seguía esperando la llegada de su amor, sentado en el sofá y abrazado a sus piernas con sus brazos. Para pasar el rato unos instantes, encendió el televisor, y con el control remoto cambiaba los canales por simple inercia. Aburrido de esta labor tan monótona, dejó a un lado el mando, y se abrazó con aún más fuerza; qué estaría haciendo Yuki afuera a esas alturas de la noche.

Repentinamente, se empezó a escuchar bulla en el exterior cerca de la puerta. Shuichi levantó su cabeza inmediatamente, esperando que fuera él. Al escuchar como una llave entraba por la cerradura de la entrada, su felicidad aumentó: era él, sin duda.

La puerta se abrió, y antes de divisarlo por el umbral, se levantó del sofá y corrió en esa dirección

- ¡¡Yuki, Yuki!! Perdóname, ¡lamento mucho lo de hoy en la mañana! ¡Nunca más, nunca más! ¡¡Perdóname, perdo...

Pero al ver la cruel realidad, su voz y su plan de disculpa compulsiva se fueron por el retrete.

- ¡¡¡Yuki!!! -sin esperar un segundo más, se acercó a su pareja.

Apenas hicieron contacto, el rubio se desplomó en sus brazos.

Anonadado total, observó el estado con el cual llegaba. Completamente amoratado, con una mejilla hinchada y el labio inferior roto, sus ropas desgarradas, y un horrible corte en la zona abdominal, del cual no paraba de salir sangre y manchaba los ropajes de Yuki.

- Dios mío, quién te hizo esto -dijo al borde de las lágrimas.

- Eso...no importa...ahora -soltó casi agonizando.

- ¡¡Pero te está sangrando mucho!! -mirando nuevamente hacia el abdomen del escritor- Déjame traerte algo para parar la hemorragia aunque sea un instante -dispuesto estaban sus pies a salir corriendo de ahí en dirección al baño, pero una mano en su muñeca lo detuvo.

- Quédate...conmigo...

- ¿¡Estás loco o qué Yuki!? ¡¡Mira cómo estás!! ¡Necesito detener tu hemorragia mientras llamo a la ambulancia!

- No será necesario...no me queda mucho...

- ¡¡No digas tonterías!! -volvió a intentar salir hacia el baño, pero el rubio aún retenía su muñeca.

- Por favor...Shuichi... -lo miró, y éste al notar los ojos de Yuki, no pudo evitar sentir un escalofrío por todo el cuerpo.

Eran unos ojos tristes, suplicantes, bañados en una melancolía completa y una desgana que nunca se esperó ver en los ojos de ese frío y amargado escritor de novelas.

Sin aguantar más, rompió a llorar, y se abrazó delicadamente al cuerpo de Yuki: la vida les estaba jugando una muy mala pasada a ambos. Éste, con las pocas fuerzas que le quedaban, acarició suavemente la cabeza de su koibito, ya que lo tenía claro; esa sería la última noche que pasaría junto a su baka.

No quería aceptarlo, pero así era, en el estado que se encontraba, más de 10 minutos no duraría, considerando también el esfuerzo inhumano que realizó para llegar al departamento: lo que fuera por morir en los brazos de Shuichi.

Sin consentimiento de su pareja, lo tomó de la cintura y lo sentó en el suelo, mientras apoyaba su cabeza en su regazo.

- Yuki...tengo que curarte... -soltó acongojado- Déjame ir al baño...

- No...

- ¿¡Pero por qué no!? ¡Estás demasiado grave para dejarte así como estás! Además... -sus hombros se sacudieron en un sollozo- yo...no puedo verte así...

- Baka...

Con aún fuerza que tenía sólo para su Shuichi, acercó unas de sus manos hacia la mejilla del pelirosa, limpiando una de las tantas lágrimas que tenía repartidas por todo su rostro. El chico al notar el contacto, empezó a llorar mas fuerte aún, y tomó con ambas manos la que estaba depositada en su cara, sintiéndola tan fría como agua congelándose en un refrigerador.

- Déjame ir... -terminó soltando con la voz quebrada.

- Shuichi...

- ...Dime Yuki...

- No me olvides...aún así...quiero que seas feliz...te...quie...

Y así, su mano perdió fuerza, cayendo al lado de un pálido y abatido Shuichi.

Uesugi Eiri estaba muerto.

- ¡¡¡YUKI!!!”

Todo había terminado, desde aquel día todo había terminado. Su mundo, pero sobre todo su alma y su corazón se habían roto irreversiblemente.

Él ya no estaba, su frío escritor ya no lo acompañaba...

Aquella noche, entrando en colapso, llamó a Hiro desesperado (si es que se puede considerar un llamado marcar un número que te sabes de memoria sin saber de quién es, y después simplemente llorar). Éste, sin entender debido al llanto lo que el otro le decía por el teléfono, partió directo hacia el departamento. Al llegar, se le partió el corazón por la escena presenciada.

Acostado en el suelo, con los ojos entrecerrados y las pupilas algo dilatadas estaba Yuki, acompañado de un charco y un camino de sangre que partía desde la entrada, donde estaba parado. A su lado, zarandeándolo de un brazo, se encontraba Shuichi, con una sonrisa algo descolocada, y sus ojos claramente bañados en demencia total.

- Ne Yuki...levántate...ya está oscuro...debemos acostarnos... -dijo de forma desquiciada.

- Shuichi... -susurró con infinita pena.

- ¡¡Levántate Yuki!! -empezó a sacudirlo con más fuerza, intentando levantarlo del suelo.

- Shuichi... -se le acercó- Ya basta...tranquilo...

- Hiro... -miró a su interlocutor- Dile a Yuki que se levante, es tarde...

En un intento de consuelo, se acercó más a Shuichi, y lo abrazó con fuerza. Éste, al recibir la muestra de cariño, se soltó inmediatamente.

- ¡¡¡Suéltame!!! -lo quedó mirando con desesperación pura en los ojos- No me consueles, Yuki no está muerto...

- Shuichi... -volvió a soltar aún más apenado y con una lágrima corriendo por su mejilla.

- ¡¡¡NO ESTÁ MUERTO!!! -y así, partió corriendo al famoso cuarto que compartía con Yuki, cerrándolo con un fuerte portazo.

Estuvo 3 días seguidos encerrado en aquella habitación, sin comer, sin ir al baño, sin nada, sólo acostado en la cama llorando y llorando, haciendo caso omiso a los miles de portazos que recibió, cortesía de Hiro, K, Ryuichi, Touma, y otros.

Ya cuando el cuerpo definitivamente no le dio más, salió de aquel lugar. Miró a su alrededor: vacío...tan vacío...todo sin su Yuki era extremadamente vacío, monótono y solitario.

Reaccionando a lo que serían sus pensamientos, corrió velozmente al pasillo de entrada, esperando que lo que imaginaba no hubiera sucedido, hecho el cual fue una desgracia para su ser, ya que sucedió...

...no estaba.

Aun así, rastros de sangre quedaban: pareciera que la misión fue sólo llevarse el cuerpo inerte del escritor.

Resignado, cayó sobre sus rodillas, y llevó sus manos a su cara, intentando de esta forma acallar su desgarrador llanto. Porque por mucho que la evadiera, tenía que admitir la cruel realidad que se le venía encima, tenía que admitir esa dolorosa verdad que desde aquel instante en adelante le asecharía día y noche sin tregua alguna.

Tenía que admitir que Yuki nunca más estaría a su lado.

Bueno, nada mas que les guste, y comenten ^^ Que tienen el tag y los comentarios (aunque el summary con lo del "alma de cristal quebrada en mil pedazos" fue demasiado exagerado xDDDU)

Nos leemos! ^^